DEL USO INDEBIDO DE LOS SIGNOS AUXILIARES LAS COMILLAS • í \í Con el deseo de procurar poner \ de acuerdo las dos tendencias que predominan en el uso de las comillas escribí en el número undécimo lo que publicado queda Los que profesamos el arte sabemos muy bien lo engorroso y molesto que resulta confeccionar cuadros estados tablas etc y si fatigado y complicado es componerlos y sobre todo idear no lo es menos tenerlos que corregir en el galerín especialmente si las modificaciones son de alguna consideración Cuando se trata de cambiar las comillas por los menos o viceversa éstos por aquéllas como a menudo nos hemos visto pre cisados a tener que hacer entonces se hace indispensable desmontar el molde y según cómo hemos colocado los cuadrados recomponerlo ¡Y todo por el indebido empleo de las comillas es decir por no saber concretar la mayoría de los escritores Son legión los que imitan y cada día que pasa resulta más reducido el número de los que investigan y lo analizan todo con el laudable propósito de ser útiles Nosotros tuvimos a bien señalar algunos casos a nuestro juicio indebidos del empleo de las comillas y ya es cosa sabida que nunca llueve a gusto de todos sin embargo creemos no hay motivo de que nadie se moleste ya que nuestra crítica no traspasó ni había para qué el límite de lo verdadero y justo pero un hombre pundonoroso maestro insigne verdadero apóstol de arte del bien decir y honra de las letras patrias nos ha salido al paso y nos ha dicho «Son tan varias las circunstancias que pueden presentarse en la composición tipográfica y tan discrecionales a veces los medios de que pueden echar mano el escritor y la imprenta que siempre queda • ■ i\ confiado algo al buen gusto del ; uno o de la otra y a las costumbres establecidas y sancionadas tácita o explícitamente» 1 En la materia que tratamos la experiencia de una larga práctica nos ha convencido de que es bastante difícil armonizar en la mayoría de los casos el criterio de los escritores con las prácticas seguidas por la Imprenta en las variadas circunstancias que puedan presentarse La Imprenta tiene reglas fijas que los escrüores sobre todo el mercantilismo que todo lo inficiona bastardean bastante a menudo y en vez de estar confiadas al buen gusto sólo impera el capricho personal ¡Reglas inmutables y que todos las respeten es lo que falta En cuanto al lapsus que se me señala debo confesar que en primer lugar rechazo los apartes innecesarios por no ser míos que se añadieron al punto final que se cita En cuanto a la pregunta ¿Qué iraducción la Gramáiica dice «Se practica lo mismo con las voces o citas en idioma extranjero» Pongamos a este caso un par de palabras como ejemplo «Lapsus càlami» ¿Por qué con las comillas ¿No está mejor con letra cursiva El otro caso que cita y (1 En modo alguno es de admitir ni aconsejar siquiera que cuando se tenga que subrayar voces se recurra al abuso que tan en boga hoy está de emplear comillas Nosotros las usamos sólo para señalar lo copiado textualmente y en la estadística como signo de nulidad Da pena abrir un libro de estos que se venden al ínfimo precio de una peseta a pesar de sus quinientas páginas o más aun y distinguir a primera vista un tan gran número de comillas que barrenan la ley fundamental del Arte Lo propio sucede en revistas y periódicos especialmente si la composición es mecánica en tales casos lodo queda subordinado y no valen explicaciones tácitas ni explícitas cuando hay afán de abreviar Tal aberración es inadmisible teniendo el Arte reglas debemos todos acatarlas y dejar como cosa secundaria la conveniencia particular y el gusto personal que en ciertos casos puede descansar en base insólita que le sigue en orden dice «con el texto literal de citas en castellano» ¿Qué debemos entender por texto literal Dice una celebrada enciclopedia que se aplica a la traducción en que se expresan por su orden en cuanto es posible todas las palabras del original Pues bien en vez de las comillas de los dos ejemplos que nos cita la obra oficial como se ve por el caso siguiente como por vía de ejemplo «Lapsus càlami» «error de pluma» creemos resulta más práctico y conforme a las reglas del arte tipográfico componer las voces extranjeras que es lo que reza el primer caso citado de letra cursiva y si las mencionadas voces van acompañadas con el lexto literal en castellano que es lo mismo que decir traducidas entonces la traducción en nuestro sentir le corresponde estar entre paréntesis como por ejemplo Lapsus càlami (error de pluma y se evitan cuatro comillas innecesarias a nuestro entender Para que no se me tache de pesado y machacón no insisto más sólo añadiré que en modo alguno es de admitir la comilla como signo de substitución en trabajos de estadística y mucho menos que en tales casos se le dé el doble oficio de nulidad y de validez en un mismo estado tabla lista etcétera Con rubor me veo precisado a declarar que el Diccionario oficial que se nos invita estudiar resulta para mí un objeto de lujo que nunca a pesar de mis reiterados deseos de poseerlo he logrado adquirir Además si el Diccionario concuerda con la Gramática como es de esperar que así sea lo contrario no sería lógico con una de las dos obras oficiales basta en nuestro criterio para analizar el uso de las comillas 1 En cambio si bien no puedo po- ner en parangón la obra que se me invita citaré además de las que ya nombré en mi anterior apunte el notable Manual del Arte Tipográfico de Fournier traducido y anotado por D Pedro Morante que al respecto reza «En la estadística y demás obras en las que entran citas una comilla final colocada debajo de una cifra equivale a uno o varios ceros» Y esta obra por estar dedicada de lleno a la Imprenta tiene bastante autoridad aunque no la pretensión de la obra oficial ni su elevado coste En la imprenta el signo raya — todos lo conocemos con el nombre de menos 1 En estas mismas páginas en el número 10 también se lo menciona así y nadie protestó La Gramática lo distingue con el nombre de raya y el señor autor de la mejor Ortografía que conocemos lo llama guión en estas páginas y guión largo en su cele(1 De un modo admirable puntualizó un buen amigo el ilustrado maestro D S Rafael V Silvari eu su estudio presentado al Primer Congreso Nacional de las Artes del Libro celebrado en Barcelona en 1911 no existe unidad de criterio entre lo preceptuado en la Gramática y lo dispuesto en el Diccionario De entre el gran número de erratas garrafales que en su estudio se citabau sólo recordamos al correr de la pluma dos de ellas que si bien nada tienen que ver con las comillas y los menos robustecen nuestra opinión de que las dos principales obras de consulta de la ilustre Corporación no concuerdan y extravian a los estudiosos Recordamos que la Gramática crea la regla de que los números de los siglos se han de escribir con letra mayúscula fpág 350 y generalmente se encontraban y se encuentran en el Diccionario con versalitas y aun a lo largo Sostiene y enseña la mencionada Gramática página 353 que se escriben con k algunas voces en que se ha respetado la Ortografía ordinaria kilogramo kiosko etc las cuales—añade a continuación - pueden también escribirse con q y el Diccionario oflcial mandaba que la voz kiosko se escribiese con q precisamente y con c así quiosco en vez del despropósito que mandaba y manda aún la Gramática de escribir con k la última sílaba Por lo que apuntado queda nos afirmamos en la idea de que no debemos variar de opinión y que el tipógrafo debe ceñirse a las reglas de las obras didácticas exclusivas a la Tipografía porque las oficiales de la Academia dejan bastante que desear Y valga nuestra opinión por lo que valiera (1 José María Palacios en su Manual del Cajista Madrid 1845 dice de los menos que «son unas rayas para dividir el diálogo- etc Por lo tanto en la Imprenta ai signo (— de abolengo se le conoce con el nombre de menos Y no creemos que haya caducado tal denominación en Tipografía por cuanto una importante obra Manual del Arte Tipográfico que acaba de publicarse en castellano en la página 92 también lo llama menos y entre otros conceptos dice de él «Empléase también el menos en lugar de la palabra Ídem en los estados catálogos y otras obras de nomenclatura y clasificaciónn ¿Que más diremos Que ahora resulta ser nosotros los que nos extrañamos de que nos reprendan por llamar en una revista profesional al signo auxiliar que nos ocupa por el nombre que le es peculiar en el Arte Sépase y entiéndase además porque la Imprenta española tuvo mucho antes que la Academia publicase sus obras Ortografía debida al célebre impresor valenciano D Antonio Bardazar de Artazú La mencionada Ortografía ea roño a se publicó en \T2i- e\ Diccionario dele Academia terminó su primera edicidn en 1739 y la Gramática no se publicó hasta el año 1771